Referentes de Kierkegaard.
Soren Aabye Kierkegaard nació el 5 de Mayo de 1813 en Copenhague, la pequeña capital de Dinamarca. Allí falleció el 11 de Noviembre de 1855.
Soren fue contemporáneo de Karl Marx (18818-1883) y de forma similar “el abuelo del existencialismo” y el “maestro de la duda” cuestionan radicalmente los fundamentos del orden social. Ambos confrontan a Hegel (1770-1831). En lugar del espíritu activo de Hegel aparece en Marx una teoría de la Praxis social y en Kierkegaard una reflexión de la actuación interna. Estos hombres desean un cambio existente en las estructuras sociales, así como divulgar entre los hombres de su tiempo “un necesario llamado a la responsabilidad y la decisión.” Aunque con diferentes visiones, pues uno considera a la unión de los hombres con metas sociales y otro con una concepción del mundo social en cada uno de los seres humanos, situando la esperanza en relación del individuo con él mismo.
Para kierkegaard existen diversos motivos por los cuales invita al individuo hacia sí mismo, a manera de ejemplos se pueden encontrar en sus escritos apasionadas situaciones entre el hablar y callar hacia el palabreo irresponsable.
Kierkegaard en su libro ... Trata de realizar la comparación entre Sócrates y Jesús, de donde intenta poner de manifiesta las diferencias, para lo cual instala los siguientes argumentos:
“El error que Jesús nos revela no es sólo una cuestión de conocimiento objetivo: nos revela algo que tiene que ver con nuestro yo más intimo y que trata de lo que significa la condición del Ser humano.”
Las verdades eternas no son verdades que podamos aprender por nuestra cuenta; por consecuencia los seres humanos necesitan ayuda para acceder a estas verdades, que deben ser reveladas. Existe un tipo de verdad distinto del conocimiento normal, objetivo: la verdad eterna hace referencia a qué significa ser una persona, como un Ser humano.
Kierkegaard consideraba que Jesucristo no nos proporciono verdades eternas sólo por el mero hecho de vivir y morir de una vez y para siempre, Dios nos continua proporcionando enseñanzas en la actualidad, a través de la Biblia, de suerte que pueda seguir hablándonos de una forma directa y proporcional.
Climacus parece referirse al pecado individual: en la medida en que el discípulo estaba en el error y luego recibe la verdad y la capacidad para comprenderla, supera en él un cambio parecido del no Ser al Ser. Este paso del no Ser al Ser es como un nacimiento. Quien existe no puede nacer y, sin embargo el discípulo nace.
Vamos a denominar este paso renacimiento. El renacido no debe nada a ningún hombre se lo debe todo al maestro divino. El individuo parece tener la capacidad para comprender la verdad eterna desde su nacimiento, pero la pierde a causa de sus propias acciones a lo largo de la vida.
Climacus considera que los seres humanos y Dios están separados por un gran abismo a causa del error y el pecado y que esta inmensa sima debe franquearse. Es más, esta sima está infinitamente vacía; después de todo, Dios es Dios, el creador del universo, y los seres humanos sólo son, en comparación con él, pálidas criaturas. Solo Dios puede cruzar enorme vació: los seres humanos son impotentes al respecto.
¿Qué podría motivar a Dios, puesto que Dios es Dios y no puede ser motivado por nada que no sea Él mismo?
Movido por el amor, Dios resuelve desde la eternidad revelarse a si mismo. Y, si su amor es el móvil, el amor debe ser también la meta, ya que sería una clara contradicción que Dios tuviera un móvil fundamental y una meta que no se le corresponde. Su amor es un amor dirigido al discípulo y su meta es ganárselo, puesto que sólo en el amor se iguala lo desigual y sólo en la igualdad o la unidad puede haber comprensión.
Hay una diferencia infinita, radical y cualitativa entre Dios y el hombre.
Las personas comenten el error de concebir a Dios en términos antropomórficos. Kierkegaard sostiene que Dios es cualitativamente distinto a los seres humanos.
El principal trastorno que preside los tiempos modernos consiste en lo siguiente: que abismo profundo y cualitativo de la diferencia entre Dios y el hombre ha sido eliminado.
La suprema paradoja del pensamiento consiste en querer descubrir algo que ni siquiera pueda pensarse.
Hay dos posibles reacciones frente a la paradoja absoluta: la primera es el escándalo y la segunda la fe.
El escándalo se relaciona en esencia con la síntesis de Dios y hombre, o con el Dios-hombre. El Dios-hombre es la paradoja absoluta, por lo cual es completamente seguro que la razón tiene que paralizarse cuando está en su proximidad.
Cuando la razón quiere apiadarse de la paradoja y ayudarle a hallar una explicación, la paradoja no se presta a ello, pero encuentra normal que la razón lo haga. Porque ¿acaso no están nuestros filosos para convertir en cotidianas y triviales las cosas sobrenaturales?
La fe implica el compromiso vital del individuo de mantener una relación subjetiva con Dios. Cuando la fe está ausente, todo lo que el individuo percibe cuando contempla la figura de Jesús es un hombre extraordinario.
Si (alguien) cree ( es decir, si se imagina que cree) porque mucha gente justa del lugar donde vive ha creído (es decir, han dicho que tenían fe), entonces es un ingenuo.
La fe como el amor, es en esencia algo que implica a cada individuo: nadie debería enamorarse porque otro le diga que es bueno hacerlo y, del mismo modo, nadie debería tener fe por motivos ajenos a la propia fe.
Kierkegaard considera que todo maestro humano como Sócrates se encuentra en una posición distinta a la de Jesús, puesto que Jesús es Dios y revela verdades que de otro modo no serian accesibles.
Kierkegaard consideraba que la razón y la fe se oponen. El enfoque objetivo convierte en irrelevante al individuo, puesto que, con los hechos objetivos no se arriesga nada. Por el contrario, la fe tiene que ver una relación, y las relaciones son fundamentalmente subjetivas.
Creer que Dios existe e incluso creer que Jesús fue Dios, no es lo mismo que la fe cristiana. Los demonios creen que Dios existe, no creen en ni centra su vida en Dios.
Lo que más les cuesta comprender a los hombre sabios es precisamente lo más simple. El hombre simple comprende de manera inmediata lo simple, pero, así que el hombre sabio se propone comprenderlo, lo simple se convierte en infinitamente difícil, cuanto más piensa el hombre sabio sobre lo simple, más difícil se vuelve lo simple para él.
La queja de Kierkegaard se dirige tanto a los filósofos y a los teólogos como a quienes se afanan en acumular más y más conocimiento y pierden el contacto con lo simple.
Se fracasa al intentar estudiar aquellos problemas que realmente son importantes: ¿Qué significa tener fe y Cómo cada individuo se siente afectado por la fe?
En vez de vivir en un mundo de palabras que carecen de todo impacto subjetivo, filósofos, teólogos y maestros deberían ser juzgados por la manera en que viven. La mejor expresión de lo que una persona cree en su vida individual y no las palabras que pronuncia.
Para Hegel Dios o el espíritu absoluto no era el ser o el espíritu creador y sustentador del universo, sino que “Dios” en cuanto idea absoluta había alcanzado la autoconciencia a través de la racionalidad de la mente humana. Hegel decía que Jesús fuera Dios era en parte verdadero y en parte falso. Aunque Kierkegaard rechazo la posición de Hegel.
En su lugar Kierkegaard sustituyo la disyunción de Hegel “o lo uno-o lo otro”, y sostuvo la primacía de la fe sobre la razón. La filosofía de Hegel convierte a los individuos en irrelevantes mientras que, para Kierkegaard, todos y cada uno de los individuos tienen una importancia suprema y primordial. La autenticidad, consideraron algunos filósofos es lo que determina la verdad (existencialismo)
Kierkegaard consideraba que Jesús o era Dios o no lo era, pese que pudiera probarse la verdad de dicha proposición.
La verdad objetiva de la encarnación si realmente es verdad debe ser creída frente a la aparente absurdidad de la paradoja absoluta y debe desembocar en la vivencia de la fe.
El racionamiento de Kierkegaard es que la naturaleza de la verdad cristiana es tal que, a menos que nos vinculemos a ella subjetivamente no podremos “conocerla”. Puede que no seamos “llamados” sino que tengamos que llegar a ver por nosotros mismos.
Fundamentalmente dice – Kierkegaard-, es la vinculación con Dios lo que hace hombre al hombre.
La fe significa arriesgar la propia vida por algo, con una pasión total, sabiendo que no hay ninguna prueba y que siempre es posible que uno puede estar equivocado.
La idea de que uno es cristiano porque ese ajusta a la normalidad es en realidad, una contradicción: nadie se enamora porque sea una cosa normal, o no se esta enamorado simplemente porque se es miembro de una sociedad que habla del amor.
La fe es lo más elevado que cualquier individuo puede alcanzar; no es algo que uno pueda alcanzar y luego dejar, tiene que vivirse hora tras hora, día tras día, mes tras mes, año tras año en el conjunto de la propia vida. Es totalmente exigente, desafiante, incomoda y solitaria.
Estadio estético
En el estadio estético, la persona rechaza las normas éticas y los valores de la sociedad. Para remplazarlos, se dedica a construir una identidad propia ya sea viviendo en el mundo de las ideas y el intelecto o persiguiendo el placer, si bien es cierto que el placer que persigue es más o menos sofisticado. La vida estética o puede dedicarse algún fin terrenal - poder, dinero, reputación o aficiones- de hecho a cualquier cosa que pueda constituir una preocupación en el mundo terrenal. Los placeres que se encuentran en está dirección deben repetirse una y otra vez para que el goce continúe.
Estadio ético
En este estadio se elogia el compromiso libremente elegido por lo que es una característica de lo ético.
“la propia elección es crucial para el contenido de la personalidad; a través de la elección la personalidad se sumerge a sí mismo en lo que se elije y, cuando no elije merma hasta la atrofia.
• En los estadios estético y ético terminan ambos en la desesperación. En el estadio estético, el individuo ha elegido una meta ética para crearse una identidad y, por lo tanto, al igual que en el estadio estético, se verá abocado a la desesperación, ya que la elección ética pasará a percibirse como un mero constructo mental y nunca logrará alcanzar el autentico “bien” ético que busca con su esfuerzo.
• El estadio religioso implica una relación personal con Dios y una responsabilidad directa ante Dios; todas las metas finitas pasan a segundo plano. El estadio religioso conlleva dos pasos: el primero, subordinar todas las metas temporales a la relación con Dios; el segundo, que toda la vida del individuo se concentre en la relación con lo eterno. El segundo paso implica que el individuo tiene una relación absoluta con lo absoluto o, como lo expresa Kierkegaard, el individuo “obra de modo absoluto con fines absolutos y modo relativo con fines relativos
Factores del estadio religioso.
• La fe no es algo que pueda alcanzarse mediante un simple acto de voluntad. Es más, la humildad constituye una precondición esencial de la fe.
• La fe sólo puede surgir cuando alguien está desgarrado por la desesperación y es incapaz de confiar en sí mismo y su propia fortaleza.
• El orgullo y la autosuficiencia constituyen barreras formidables que se interponen a la vinculación con Dios.
• La fe siempre es irracional, ya que “empieza justamente donde termina el pensamiento”(AI, 412)
• Nadie puede llegar a vincularse con Dios adaptándose a las exigencias de la multitud.
Los estadios
• En el estadio estético, el amor es en esencia sensual o erótico, y la persona lo utiliza para maximizar se goce. El propósito es ser amado y gozar de esa experiencia.
• En el estadio ético, el amores en esencia un deber y está representado por el amor elegido libremente dentro de la familia
• En el estadio religioso, sin embargo, el amor se centra principalmente en a Dios y, por esa razón, en el amor al prójimo; es un amor altruista. “un amor religioso es esencia un amor no preferente, un amor que no favorece a ningún ser humano frente a otro.
El amor.
• La vida de la fe implica fundamentalmente desear una única cosa: situar a Dios en el centro de todo lo que uno hace.
• El amor a la pareja, los hijos o los amigos no es amor cristiano; de hecho, nuestro autor de la apostilla in científica considera estos tipos de amor realmente peligrosos, en tanto tienden a fomentar un amor exclusivo y de carácter interno a un pequeño grupo que se opone al amor no preferente, que es el que requiere el cristianismo.
• El amor no es un accesorio adicional. La orden es amar a todo el mundo, con independencia de la raza, el color o las creencias; amar a todo el mundo sin distinciones, por igual, sin pretender hacer a todo el mundo igual.
Kierkegaard y la iglesia
• Kierkegaard consideraba que muchos sacerdotes e iglesias ya no proclamaban el evangelio cristiano, sino que en su lugar proclamaba un mensaje de consuelo y aliento
• Kierkegaard no rechaza la verdadera Iglesia de Cristo, formada por la asociación de aquellos que sinceramente y con pasión intentan seguir a Cristo con una obediencia humilde; lo que rechaza es la Iglesia Institucional, a la que considera una parodia de la realidad.
• ¿Cuándo actuar ante una verdad eterna?
• ¿ En qué momento se lleva a cabo la verdad eterna?
• ¿Qué es lo eterno?
• ¿por qué es eterno?
• El actuar ante una verdad eterna, es inútil cuando no conoces de lo que se esta hablando; para actuar en la verdad eterna es necesario conocer las posibles verdades eternas.
• Las verdades eternas se llevan a cabo en lo eterno.
• Lo eterno es hoy, “este mismo momento”.
• Es eterno por la sencilla razón de que nunca acaba, es una dinámica constante, entre el individuo y la experiencia, lo cual nos da una vivencia consciente o inconsciente de los eventos. Estos nos puede llevar a los estadios que propone Kierkegaard.
Vardy, P., (1997) Kierkegaard. Barcelona, España. Herder
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